Automatización11 min de lectura20 de agosto de 2026

n8n vs Zapier vs Make: cuál elegir para tu pyme en 2026

Comparativa real de precios, límites y control de datos entre n8n, Zapier y Make en 2026, para elegir la herramienta de automatización que de verdad conviene a tu pyme.

Por Jordan Moyano · 20 de agosto de 2026

Llevas dos tardes viendo comparativas de n8n, Zapier y Make en YouTube y sigues sin tenerlo claro. No es casualidad: las tres hacen básicamente lo mismo en la superficie —conectar aplicaciones y automatizar tareas— pero cobran de formas distintas, tratan tus datos de formas distintas, y una de las tres puede acabar costándote diez veces más que las otras para el mismo flujo de trabajo sin que te des cuenta hasta la factura del mes que viene.

Nosotros usamos n8n a diario para construir automatizaciones reales de clientes —bots de WhatsApp, gestión documental, integraciones de sistemas—, así que esto no es una comparativa de tabla sacada de las webs oficiales. Es lo que de verdad cambia cuando te sientas a montar el flujo, no solo lo que dice la página de precios.

Las tres, en una frase cada una

Antes de entrar en detalle, el resumen que te ahorra las dos tardes de YouTube:

  • Zapier es la más fácil de empezar y la que más aplicaciones conecta —más de 7.000—, pero es la que más caro sale según crece el número de pasos de tu automatización.
  • Make (antes Integromat) es el punto intermedio: un lienzo visual más potente que el de Zapier, precio más contenido, pero con una curva de aprendizaje algo mayor.
  • n8n es la única de las tres que puedes alojar tú mismo gratis y de forma totalmente abierta, con más control técnico (puedes escribir código real dentro del flujo), a cambio de necesitar algo más de conocimiento técnico para sacarle todo el partido.

Precio real en 2026: qué pagas y qué te da cada plan

Aquí es donde las comparativas genéricas se quedan cortas, porque las tres cobran por conceptos distintos y eso importa más que el número en sí:

  • Zapier cobra por "tareas": cada paso individual de tu automatización consume una. Su plan gratuito da 100 tareas al mes, y el primer plan de pago (Professional) empieza en torno a 26,54€/mes para 750 tareas.
  • Make cobra por "operaciones" o créditos: el plan Core arranca desde 9€/mes (facturación anual) con 10.000 créditos al mes, y sube por niveles según el volumen que necesites.
  • n8n cobra por "ejecuciones completas" en su versión cloud —el plan Starter ronda los 20€/mes con 2.500 ejecuciones—, pero tiene una alternativa que las otras dos no ofrecen: instalarlo tú mismo en tu propio servidor, gratis, sin límite de ejecuciones ni de flujos.

Esa diferencia entre "tarea", "operación" y "ejecución" no es un matiz técnico menor — es la que decide si tu factura se dispara o no en cuanto tu automatización deja de ser trivial.

La trampa de las tareas: por qué la factura de Zapier sube sola

En Zapier, cada paso de tu automatización cuenta como una tarea independiente. Si tu flujo recibe un pedido, comprueba el stock, actualiza una hoja de cálculo, manda un WhatsApp y registra el dato en tu programa de gestión, eso son cinco tareas por cada pedido que entra — no una. Con cien pedidos al mes ya has consumido quinientas tareas sin que el flujo en sí sea especialmente complejo.

n8n, en cambio, cuenta la ejecución completa del flujo como una sola unidad, tenga cinco pasos o veinticinco. Eso hace que automatizaciones con muchos pasos —que es justo lo que necesita un negocio real, no una demo de dos clics— salgan mucho más baratas cuantos más pasos tenga cada flujo, en vez de más caras.

Facilidad de uso vs control: dónde está el límite de cada una

Zapier gana claramente en curva de entrada: si nunca has automatizado nada, es la que menos fricción tiene el primer día. Make se queda con un término medio razonable — su lienzo visual de "escenarios" permite ver el flujo completo de un vistazo, con más lógica condicional que Zapier sin llegar a exigir código.

n8n es la única de las tres donde puedes meter código real —JavaScript o Python— dentro de cualquier paso del flujo, no solo conectar bloques prediseñados. Eso importa el día que necesitas una condición rara, un cálculo específico o adaptar el formato exacto de un dato antes de mandarlo a otro sistema, cosas que en Zapier o Make a veces simplemente no se pueden hacer sin un paso adicional (y otra tarea u operación consumida).

IA integrada: qué trae cada una en 2026 (más allá del marketing)

Las tres han metido IA generativa en su producto, pero de forma distinta. Zapier ofrece "AI by Zapier" para extraer datos y generar contenido dentro del flujo, de serie en el plan Professional. Make tiene su propio asistente conversacional (Maia) para construir automatizaciones hablando en vez de arrastrando bloques, además de agentes de IA en fase beta. n8n va un paso más allá en esto: al poder escribir código libremente en cualquier nodo, es la herramienta que más se usa hoy para construir agentes de IA complejos de verdad —con múltiples pasos de razonamiento y llamadas a herramientas—, no solo automatizaciones simples con un toque de IA encima.

Para un negocio que ya piensa en usar IA conversacional de verdad —como un bot que atiende WhatsApp con criterio, no solo con respuestas prediseñadas— esa diferencia importa más que cualquier función de IA superficial añadida a un flujo clásico.

El dato que casi nadie mira: dónde viven tus datos

Zapier es una empresa estadounidense y Make, aunque nació en Praga como Integromat, hoy es propiedad de Celonis — en ambos casos, tus datos pasan por su infraestructura en la nube, sin alternativa. n8n es la única de las tres con una versión de código abierto que puedes instalar en tu propio servidor: los mensajes de WhatsApp de tus clientes, las facturas que procesas o los datos de tu CRM no salen de una máquina que controlas tú.

Es literalmente lo que hacemos nosotros mismos: n8n autoalojado en nuestro propio servidor, no en la nube de un tercero. Para un negocio que gestiona datos de clientes con el RGPD de por medio, esto deja de ser un detalle técnico y pasa a ser una decisión real sobre quién tiene acceso a esa información.

Caso práctico: el mismo flujo, montado en las tres

Un ejemplo concreto: un pedido nuevo llega por un formulario web, y quieres que se registre en tu hoja de cálculo y avise por WhatsApp al encargado.

  • En Zapier: un trigger (el formulario) más dos acciones (hoja de cálculo y WhatsApp) son tres tareas por cada pedido. Con el plan gratuito, cien pedidos al mes ya agotan el límite.
  • En Make: el mismo escenario consume operaciones según cuántos módulos toque el flujo, con más margen que Zapier en el plan de entrada, y con la ventaja de poder ver el recorrido completo de los datos en el lienzo visual antes de activarlo.
  • En n8n: el flujo completo —formulario, hoja de cálculo, WhatsApp, y cualquier lógica adicional que quieras meter en medio, como comprobar el stock antes de confirmar— cuenta como una sola ejecución, autoalojado sin límite si lo llevas tú mismo.

La diferencia no se nota con un flujo de tres pasos de prueba. Se nota cuando ese flujo crece —porque el negocio real casi nunca se queda en tres pasos— y es entonces cuando el modelo de precio de cada herramienta empieza a pesar de verdad.

"No tengo a nadie técnico en el equipo": cuándo elegir cada una

Es la objeción más habitual, y la respuesta honesta depende del volumen y de la complejidad, no de cuál herramienta es "mejor" en abstracto. Si automatizas pocas cosas simples y nadie del equipo quiere tocar nada parecido a código, Zapier resuelve rápido y sin fricción, aunque el coste suba según crezca el uso. Si necesitas más lógica condicional y algo de margen de precio, Make es el punto intermedio razonable.

Aquí entra otra tentación habitual: "esto me lo hace un script el cuñado que programa, gratis y sin suscripción". Es verdad que un script a medida no tiene cuota mensual, pero tampoco tiene nada de lo que hace útiles a n8n, Zapier o Make en el día a día: sin interfaz visual, si algo falla nadie lo sabe hasta que un cliente se queja —igual que vimos con un fallo de WhatsApp que decía "enviado" sin haber llegado—, y el día que esa persona deja el negocio o se olvida de cómo lo montó, el proceso entero se queda huérfano. Un script suelto es barato al principio y caro el día que se rompe sin que nadie sepa arreglarlo.

Si trabajas con una agencia o un partner técnico —o si el volumen de tu negocio hace que el coste por tarea empiece a notarse en la cuenta—, ahí es donde n8n con automatización a medida tiene sentido: alguien monta el flujo por ti, se aloja donde tú decidas, y no pagas más cuanto más completo sea el proceso. Es lo mejor de las dos opciones: código real donde hace falta, pero con la trazabilidad y el historial de ejecuciones de una plataforma pensada para eso, no un script que solo entiende quien lo escribió.

No es solo elegir una herramienta, es integrar el proceso completo

Elegir entre n8n, Zapier o Make resuelve solo una parte del problema. La parte que de verdad cuesta tiempo es conectar bien esa herramienta con los sistemas que ya usa tu negocio —tu CRM, tu programa de facturación, tu WhatsApp— sin que se generen duplicados ni datos que se desincronizan entre plataformas, algo que ya vimos que también afecta a cómo te encuentran los motores de búsqueda de IA cuando la información de tu negocio no es consistente entre canales.

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